Paraguayndemia: desconexiones entre la crisis y el arte

La alarmante situación sanitaria en la que nos encontramos actualmente en Paraguay superando las 120 muertes por día, con un sistema de salud que no da abasto y cientos de vidas perdidas en las últimas semanas sin haber sido provistas de una atención digna no puede más que dejarnos perplejos. Un luto social se impregna en todos los rincones de la ciudad, murió el conocido de tal, la hermana, la madre, el amigo. Se restringen las salidas, las actividades, muchas personas que antes se tenían que preocupar por cuidarse de contagios hoy están pendientes de qué trabajo conseguir, cómo responder a sus necesidades básicas, en síntesis, sobrevivir, a esto que parece el proceso más injusto e incierto conocido por la sociedad contemporánea.


La crisis política en el desgobierno del actual presidente, su figura lacónica y desapasionada, nos habla de la puesta en escena social que tan bien aparentemente le sale al partido colorado: un tipo parco e indiferente hablando sobre la familia, la patria, las buenas intenciones, mientras por detrás se llevan a cabo saqueos a los préstamos para “combatir el covid”, a las arcas del estado y no olvidar los récords de narcotráfico que exportamos a Europa con el tío titiritero. Podríamos hacer varios análisis sobre lo que se trae “a proscenio” y aquello que va quedando detrás de bambalinas en esta “obra de sobrevivir en el Paraguay pandémico post-apocalíptico”, pero esa no es la principal intención de este texto. Más bien, es plantear algunas inquietudes respecto a los roles que ocupamos les artistas e investigadores en esta crisis, que además de dejarnos pobres, ansioses y estresades, probablemente recrudezca la sensación de injusticia y quizás, estimule a la divergencia o multiplicidad de discursos.


Foto Brune Comas

¿Cómo es el arte que se produce en Asunción en Pandemia? ¿Existen colectivos/ personas que reflexionen y propongan posturas críticas y políticas sobre lo que ocurre desde el arte? ¿Cómo está tocando nuestras sensibilidades, nuestros paradigmas esta experiencia cruda, deshumanizante y funesta? Entiendo que exista un déficit en lo que respecta al posicionamiento político de artistas y colectivos como vestigio de las varias dictaduras silenciadoras, y también comprendo que no estemos, como escuché decir varias veces por ahí, en las “condiciones políticas favorables” para tomar partido “en contra de” los magnates que dirigen las fuentes laborales o fondos que recibimos. Me pregunto sin embargo ¿hasta cuándo?


Los tiempos avanzan rápidamente, la comunicación y los vínculos están siendo cada vez más instantáneos, incorpóreos, volátiles y dispersos. Y no es coincidencia. Cuando te sobre-informan respecto a ciertas cuestiones que apelan directamente a la sensibilidad, a necesidades, a aquello sobre lo que estuviste hablando hace un rato y que ya te aparece en el teléfono, y todo parece tan aplastante y avasallador ¿cómo no deprimirse? Además le sumás las facturas a pagar, el proyecto tal, el ensayo este, la espera inconmensurable de que liberen la plata… esperá, claro, esto si es que además de artista no tuviste la suerte de ser heredera. Porque ahora encima tenés que parecer feliz, exitosa, rompiéndola inclusive en pandemia, siempre trabajando, que esto no te desactive. Que el posteo que viste de tal o cual no te desactive.



Foto: Rolph Vuyk (@sevoieclectico)


Y quizá no se trate tanto mi interrogante sobre si es que tomamos postura o no, si nos añadimos al #ANRnuncamás o nos quedamos calladites posteando fotos de Saturno (o ambas cosas, ¿y qué?) sino más bien de qué otros pasos podríamos tomar les artistas en esta puja acéfala que no entrevé más organización que un hartazgo colectivo y una necesidad urgente de cambio (para no terminar muertas o vacunadas recién en el 2026). ¿Será que el fantasma del dinosaurio feo títere de los yankees que gobernó tres décadas va a seguir imponiéndose como un estandarte de villano en nuestras producciones artísticas por siempre? ¿Podremos generar retóricas, argumentos, historias, imaginarios que también piensen una realidad creadora, no tradicional, o al menos podremos gestionar esos espacios para habitarlos mientras sigamos vivas?


¿O siempre, por ser artista, toda nuestra obra se va a tratar de lo que sentimos, de lo que vivimos, de lo que sufrimos, de aquello que somos o descubrimos que somos o fuimos o… o… o… nada personal? ¿Vamos a seguir siendo siempre las políticamente correctas, que queremos caer bien si no al gobierno, al público, al inversionista, a los demás o podemos agenciar mecanismos de expresiones colectivas que nos abran a ver el arte (o la vida) como algo más que una profesión y lo liguemos con transformar de alguna manera nuestra existencia material?



Foto: Rolph Vuyk (@sevoieclectico)

No existe fórmula ni método comprobado para generar cambios, para vivirlos, pero si de algo estoy seguro es que en las manifestaciones del MarzoParaguayo2021 fuimos muches artistas, muches escritores, investigadores, pero que no estábamos trabajando juntes por la modificación de una realidad en conjunto y de manera organizada con los organismos de derechos humanos y agrupaciones presentes. Quizá todavía no sabemos cómo hacerlo, y/o andemos velados por discrepancias personales que en loops eternos trancan las posibilidades de alianzas y fortalecimientos. Quizá nosotres, les artistas, también esperemos algún caudillo para odiar o de quien recibir favores, o estemos demasiado centradas en nuestras carreras para siquiera poder mirar aquello que nos compete a todes.


La crisis de la pandemia Covid-19 podría ser, además de una pesadilla de status-quo global, la inestabilidad inicial que permita movimientos subterráneos, tectónicos, que modifiquen desde los cimientos este castillo de naipes de despojos y corrupción que es el contexto social y político en Paraguay. Dirían los coachs en modo autoayuda “mirar la crisis como oportunidad”, podría ser tiempo de salir de esta angustiante terapia intensiva que representa no saber cómo implicarse al cambio y desearlo constantemente, ¿por qué no?



Brune A. Comas - venarotavideo@gmail.com


3.6.21 - Asunción

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